Una semana, más de veinte actividades y muchas ganas de verso

Las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro en el Centro Andaluz de Fotografía. Foto de Guille Bossini

Las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería han cumplido sus treinta y siete ediciones llevando el teatro a un gran público que anhelaba reencontrarse con el teatro clásico español después de dos años de espera. Aunque su directora, Gemma Giménez, anunciaba en la presentación que no iban a ser unas Jornadas normales, la cita cultural ha sido lo más parecido a un festival que se venía viviendo en nuestra tierra desde el anuncio de la pandemia. La Feria del Libro, celebrada justo la semana previa, fue el mejor test para demostrar que la cultura almeriense respira. El Siglo de Oro ha acampado en la ciudad a sus anchas y la algarabía barroca se sentía gracias a siete días de actividades en lo teatros, las calles y diferentes espacios escénicos de la ciudad, que han sido posibles gracias a  la apuesta y el trabajo conjunto del Ayuntamiento de Almería, la Universidad, la Diputación de Almería, el Ayuntamiento de Roquetas de Mar y la Junta de Andalucía.

Noviembre Teatro. Fotografía de Guille Bossini

Cinco grandes compañías llegadas de diferentes puntos del país se han unido en una programación que daba voz a las mujeres y a las desigualdades del Siglo de Oro a través de las intérpretes, dramaturgas y escritoras de hoy. Yolanda Pallín y Elena M. Sánchez como dramaturgas, Eva del Palacio como directora y Pepa Zaragoza como actriz, son algunas de la voces actuales que nos conectaban con el feminismo barroco y los mensajes revolucionarios que apuntaban genios de la escritura como Lope de Vega. “Ha sido muy emocionante comprobar la respuesta del público, constatar que el teatro está vivo, que el Siglo de Oro y el feminismo importan sobre las tablas. Esto refuerza la idea de que  debemos hacer lo imposible por conservar nuestro legado cultural”, afirma Gemma Giménez.

No solo el público anhelaba el verso, las compañías que han subido el telón áureo de esta edición han reconocido las ganas de teatro que acumulaban, y el hecho de  subirse a las tablas de las Jornadas almerienses, ha supuesto un motivo de celebración en un momento difícil para el sector.

Más de una veintena de actividades en forma de obras de teatro, lectura dramatizada, talleres, radioteatro, concursos y mesas redondas, han citado al público tanto de forma presencial como en formato online. En esta última modalidad se ha desarrollado el Ciclo Académico organizado desde la Universidad de Almería. “La experiencia ha sido extraordinaria. Ha contado con una alta participación de asistentes, que ha contribuido a generar las conclusiones de los distintos espacios de diálogo. Se han tratado temas interesantísimos, más allá de los propuestos inicialmente, como las dificultades del actor al buscar la mirada de un público virtual, definir los límites del hecho teatral o la necesidad de revisar el canon literario y la forma de enseñar teatro del Siglo de Oro en el aula”, explica Mª Isabel Rodríguez Romera.

Mandarina Cuentaversos en el Parque Nicolás Salmerón. Foto de Guille Bossini


Unas Jornadas conectadas    
Ha habido un significativo incremento del seguimiento de las Jornadas a través de los canales digitales. Su canal de Youtube servía de plataforma para impartir el taller de iniciación al verso, y la página web y sus redes sociales han sido una eficaz herramienta como punto de información, pero también como espacio de diálogo a la hora de compartir experiencias.

“Esta edición de las Jornadas eran un éxito desde antes de su celebración, desde que volvimos a ponerlas en marcha tras el obligado año de ausencia, pero es que la recepción que le ha dado el público ha sido plenamente satisfactoria. Prácticamente todos los espectáculos y representaciones que se han desarrollado en el Auditorio Municipal Maestro Padilla, en el Teatro Apolo y en la sala EMMA han colgado el cartel de ‘entradas agotadas’ y también las actividades al aire libre en el Parque Nicolás Salmerón y en el Anfiteatro han tenido un seguimiento fantástico. Es un resultado que nos ayuda a seguir creciendo y apostando por uno de los ciclos más asentados de la programación anual cultural”,  afirma Diego Cruz, concejal de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería.

Una de las claves del éxito de esta edición reside en la implicación de empresas, artistas y colectivos culturales que han querido formar parte de manera activa en esta experiencia teatral tan señalada de nuestro calendario. Los Reporteros Ilustrados, el colectivo de ilustradores almerienses, ha seguido de cerca la cita teatral compartiendo los trazos de las diferentes actividades a las que han asistido a modo de periodistas visuales. Todo ello se ha materializado en una exposición colectiva que estará colgada durante el próximo mes en ‘El Muro Ilustrado’ de La Cuarta Planta.

“Ha sido un éxito y un soplo de aire fresco poder celebrar el Siglo de Oro. Las Jornadas continuarán en la provincia durante todo el año con más obras de teatro”, apunta Manolo Guzmán, diputado de Cultura y Cine, haciendo referencia a las obras Hambre de  La Líquida Teatro, La Celestina de Albacity Corporation y Jamming Classics, que formarán parte de la programación teatral de la provincia en los próximos meses.

Las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro se despiden en la calle

El Anfiteatro de la Rambla se engalana con el aire festivo de la música de Essentia Ministriles y las bailarinas de Almería

Essentia Ministriles y Cristina Samaniego. Foto de Guille Bossini

Como si se tratase de una metáfora frente a esta nueva etapa que nos acerca a la normalidad, las XXXVII Jornadas de Teatro del Siglo de Oro se despidieron al aire libre. Era una forma de volver a respirar con mascarilla y distancia del reencuentro con la vida. El viento se manifestó, igual en un intento de nostalgia no quería que la fiesta áurea acabase, pero no impidió que los artistas cumplieran con su cometido. ‘Almería baila’ reunió a la agrupación Essentia Ministriles de la Orquesta Ciudad de Almería y a bailarinas locales de diferentes estilos con el objetivo de clausurar la presente edición en un Anfiteatro de la Rambla coloreado de contrastes y fusiones.

Arantxa Guerrero. Foto de Guille Bossini

Sonaba el corneto y la flauta de pico de Manuel Vicente Pascual, la chirimía de Jacobo Díaz, la percusión de José Manuel Casas, el sacabuche alto de Carmelo Sosa y el sacabuche tenor de Francisco Blay Martínez. El repertorio propio de los ministeriales, agrupaciones muy populares que acompañaban los actos sacros y profanos, nos anunciaba una fiesta en la que la danza materializaría el júbilo de la ciudad. De gran versatilidad, los músicos intercalaron su voz y supieron aliarse con el movimiento de la danza contemporánea y urbana de Alicia Lara, el profundo carácter español de la intervención de Arantxa Guerrero y los pasos orientales de Cristina Samaniego y sus alumnas que tintaron el lugar de colores y exotismo. Entre todos hicieron que la música y la danza se pusiera al servicio del teatro en un acto de multidisciplinaridad y generosidad que marcaba el carácter tan especial de esta edición.

Mi primer Quijote, Arbolé Teatro. Foto de Guille Bossini

La última jornada quiso que el público familiar se despidiese del teatro por la mañana. La compañía Arbolé Teatro presentó Mi primer Quijote, una obra que permitiría a los más pequeños conocer las disparatadas aventuras de Don Quijote y Sancho. La imaginación no encontraba límites en una escenografía diseñada con bloques de espuma foam, que a través de sencillos movimientos coreografiados podían tomar la forma de barcos o incluso de los famosos molinos de la obra de Cervantes. La fantasía a la que invitaban los actores, Iñaqui Juárez y Eva García, dejó fluir en la Sala EMMA algunos de los episodios más divertidos de la historia, dramatizados por el acompañamiento de la viola de gamba de Luis Miguel Sanz Mayo.

“Este nueve de mayo, el primer día tras el estado de alarma, se echa el telón de una edición histórica en la que el reencuentro con el teatro del Siglo de Oro español también ha significado un reencuentro con esa cultura que el público y los artistas anhelaban”, afirmaba Gemma Giménez.

La directora ha resaltado la manera en la que toda la ciudad se ha volcado con este festival, que ha constituido además un ejemplo de seguridad en los espacios culturales.

Alicia Lara y alumnas. Fotografía de Guille Bossini

Las XXXVII Jornadas de Teatro del Siglo de Oro son fruto de un trabajo en equipo entre el Ayuntamiento de Almería, la Universidad de Almería, Diputación, el Ayuntamiento de Roquetas de Mar y la Junta de Andalucía. A ello se han sumado empresas, colectivos y agentes culturales que confían en la vital importancia de esta cita teatral para la cultura de nuestra ciudad.

Larga vida a las Jornadas

El fin de semana colma el teatro de comedia y reivindicaciones

 Fotografía Guille Bossini

“Larga vida a las Jornadas”. Lanzando este grito entusiasta se despedía la compañía Morboria del escenario del Maestro Padilla ante los aplausos de un público entregado a su obra, Del teatro y otros males que acechan por los corrales. Entre un ágil lenguaje cargado de humor e ironía, se develaba el mensaje de una obra que exalta el valor de la profesión teatral a pesar de las crudezas que procura a sus protagonistas. Y es que como decía su autor, Fernando Aguado, “Aqueste mundo barroco no para de girar”, y estas Jornadas han demostrado una vez más que la balanza siempre se inclina por el teatro como herramienta universal para hacernos más reflexivos y humanos. Su colorido despliegue de telas, acrobacias, danzas y su discurso, guiaron al público en una velada teatral dirigida por Eva del Palacio que ya iba sabiendo despedida, pues las Jornadas echaban el telón este fin de semana tras seis días repletos de actividades en diferentes formatos.

Pepa Zaragoza interpreta a ‘La Baltasara’. Fotografía de Guille Bossini

La Baltasara también nos hablaba de la pasión por el teatro y de esa dicotomía que generan las dudas y el deseo. El trabajo de investigación realizado por la compañía Sanra Produce en torno a la figura de la reconocida actriz en el Siglo de Oro, Ana Martínez, se plasmó sobre el escenario en una oda a la libertad de las mujeres barrocas, exigiendo igualdad sin perder la complicidad del público en ningún momento. Divertida, espontánea y de personalidad arrolladora, Pepa Zaragoza acompañada de un multinstrumentista Nacho Vera, interpretaron el viernes el texto escrito por Inma Chacón y dirigido por Chani Martín.

La necesidad de hablar de las comediantas del Siglo de Oro y de las culpas y miedos impuestos a las mujeres de ayer y de hoy, no impidieron que apareciese en estas Jornadas el gran Félix de los Ingenios. Uno de los mayores escritores de todos los tiempos y máxima representación del esplendor literario español, Lope de Vega, ha formado parte de la agenda áurea almeriense gracias a la propuesta de Noviembre Teatro. Dirigida por Eduardo Vasco y adaptada por Yolanda Pallín, Peribáñez y el comendador de Ocaña  puso de manifiesto el pasado jueves el característico lenguaje de este equipo que sabe reencontrarnos con los textos clásicos a través de una adaptación contemporánea cargada de elementos poderosos de extrema fuerza y belleza. La música, el vestuario y la interpretación de un elenco protagonizado por Rafael Ortíz, Isabel Rodes, Alberto Gómez Taboada y Elena Rayos, José Ramón Iglesias, Francisco Rojas, José Vicente Ramos, Manuel Picón y Daniel Santos, otorgaron al drama villano este carácter revolucionario que apuntaba Lope con su obra.

Versos en familia

Acercar la cultura de los clásicos al público joven era la premisa de Paula Palomo, que ataviada con bigote y ropajes del Siglo de Oro, convirtió el Parque Nicolás Salmerón en punto de encuentro con las historias de las comediantas del Siglo de Oro que no podían contar sus relatos a causa de su género. Haciendo gala de su habitual originalidad y entusiasmo, Mandarina Cuentaversos desplegó un hilo mágico de historias en el que adultos y niños soñaron durante un buen rato en esta gran pompa de letras y teatro.

“La acogida del público ha sido calurosa y entusiasta. Aunque hay que hacer un balance y localizar las cosas que se pueden mejorar, el sabor que dejan estas Jornadas es muy dulce”, afirma Gemma Giménez, directora de esta edición.

Paula Palomo narra como ‘Mandarina Cuentaversos’ en las Jornadas. Fotografía de Guille Bossini

Las XXXVII Jornadas de Teatro del Siglo de Oro son fruto de un trabajo en equipo entre el Ayuntamiento de Almería, la Universidad de Almería, Diputación, el Ayuntamiento de Roquetas de Mar y la Junta de Andalucía. A ello se han sumado empresas, colectivos y agentes culturales que confían en la vital importancia de esta cita teatral para la cultura de nuestra ciudad.

Voces

Antonio Serrano, impulsor de las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería

Antonio Serrano estará siempre ligado a las Jornadas como impulsor y también como uno de los grandes defensores de esta cita teatral almeriense que ha recibido reconocimientos como el Max de la Crítica en el año 2013 y posteriormente la Medalla de la Academia de las Artes Escénicas. Durante 27 años, Serrano trabajó para acercar el teatro clásico a nuestra provincia, y todo ello partiendo de un gesto aparentemente sencillo que consistía en organizar pequeños encuentros en la antigua Universidad Laboral, donde trabajaba como profesor.

Sin duda este festival tiene una identidad singular gracias a él y a todos los profesionales con quienes contó en el camino. Antonio Serrano nos habla en esta XXXVII edición de la salud del teatro clásico actual y de sus impresiones sobre las dramaturgas barrocas.

El teatro clásico hoy vive una época de pleno reconocimiento por no decir “dorada”. La Compañía Nacional de Teatro Clásico tuvo mucho que ver en esto, y la existencia de más de una decena de festivales de clásico avalan lo que digo. Y es lógico: tenemos el patrimonio teatral barroco más rico de Occidente, aunque a veces lo ignoremos y echemos de menos más protección y más entusiasmo por nuestra cultura y por nuestra lengua.  Pero…

Con los clásicos se puede hacer de todo siempre que esté bien hecho, tenga coherencia y, al final, veamos la obra en sí y no un mero pretexto. Marsillach fue valiente Juan Dolores opta por montajes arriesgadísimos que son una maravilla. Peris Mencheta tiene hoy un Lope nada conservador. Sólo dos condiciones: que tengan rigor y calidad; que debajo de las adaptaciones no se escondan los incapaces.

Es verdad que hay pocas dramaturgas barrocas, pero las hay, y muy buenas. Me dejan atónito las cosas que dice Feliciana Enriquez de Guzmán en Las Gracias mohosas (con un montaje inolvidable de Juan Dolores) y la rotundidad y la grandeza de Sor Juana Inés de la Cruz en Los empeños de una casa, que, por cierto, también vimos en Almería dirigida por Manuel Canseco. ¡Y qué pena que no conozcamos más obra de Sor Marcela de San Félix, la hija de Lope que quemó muchos de sus escritos instigada por su confesor!

Antonio Serrano

Licenciado en Filología Románica en la Universidad Complutense. Su trabajo de investigación gira casi siempre en torno al teatro áureo, aunque ha hecho incursiones en el teatro, la novela o la poesía contemporáneas.

Ha realizado actividades en diversos campos: Ha sido director del Aula de Teatro en la Universidad de Almería, director de las  Jornadas,  actor de radioteatro y autor de diversos textos teatrales, entre otras muchas actividades.

La última Jornada

Los ministriles y el Quijote despiden las Jornadas en una fiesta de danza y teatro

“Queremos que Don Quijote y Sancho entren a formar parte del universo mágico de nuestros pequeños¨

Las XXXVII Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería se despiden hoy tras una semana colmada de actividades en múltiples formatos que han llevado el teatro del Siglo de Oro a una ciudad sedienta de cultura. Hoy es el día en que decimos hasta pronto a una edición marcada por el carácter feminista de las dramaturgas y actrices del Barroco y por las mujeres de hoy que apuestan por el teatro como profesión a través de la dirección, la dramaturgia, la interpretación y los roles técnicos. La Vengadora de las Mujeres o La Baltasara, representada ayer en el Teatro Apolo, reforzaron ese discurso con su propuesta sobre las tablas.

Aunque las Jornadas se han desarrollado en un marco sensible determinado por la pandemia, la celebración del teatro áureo también llega a las calles; así lo hacía ayer Mandarina Cuentaversos en el Parque Nicolás Salmerón declamando sus versos en forma de cuento. La presente edición se clausura este domingo con ‘Almería Baila’ en el Anfiteatro de la Rambla a las 19.30 horas. Serán los músicos de la Orquesta Ciudad de Almería y el proyecto Essentia Ministriles quienes toquen las notas finales, invitando al movimiento improvisado a bailarinas almerienses como Arantxa Guerrero, Alicia Lara y Cristina Samaniego, junto a sus alumnas. En este encuentro descubrimos una parte del patrimonio musical del Siglo de Oro en la Europa del los siglos XVI y XVII entregado a las danzas de hoy. El público quedará inmerso en lo que podría ser el paisaje sonoro renacentista durante uno de sus días de fiesta. Los músicos Manuel Vicente Pascual, Jacobo Díaz, José Manuel Casas, Carmelo Sosa, tocarán bajo la dirección artística y el sacabuche tenor de Francisco Blay.

Este mismo domingo las familias podrán despedirse de las Jornadas con un clásico. La obra de Miguel de Cervantes se dibuja en la propuesta de la compañía zaragozana, Arbolé Teatro. Mi primer Quijote es un acercamiento de la obra magna a los más pequeños “Queremos que Don Quijote y Sancho entren a formar parte del universo mágico de nuestros pequeños¨, explica la compañía. La cita tendrá lugar a las 12:00 horas en la Sala EMMA.

Las XXXVII Jornadas de Teatro del Siglo de Oro son fruto de un trabajo en equipo entre el Ayuntamiento de Almería, la Universidad de Almería, Diputación, el Ayuntamiento de Roquetas de Mar y la Junta de Andalucía. A ello se han sumado empresas, colectivos y agentes culturales que confían en la vital importancia de esta cita teatral para la cultura de nuestra ciudad.

El final de la obra se acerca

La celebración del teatro áureo llega a su recta final

El clásico de Morboria, las propuestas familiares, la música y la danza clausurarán las Jornadas este fin de semana

Los más nostálgicos de esta cita teatral todavía tienen dos días para disfrutar de las XXXVII Jornadas de Teatro del Siglo de Oro. Aunque la programación ha sido intensa, lo cierto es que para los amantes de esta celebración, siempre sabe a poco. Es por esta razón  que la organización ha preparado un fin de semana que ocupará los teatros y las calles de la capital con propuestas para todos los públicos.

“Hubo un tiempo en el que las mujeres no podían actuar. Comediantes de la legua, trovadores y bululús eran profesiones solo para hombres…”, narra Mandarina Cuentaversos. La actriz y creadora de historias, Paula Palomo, nos cita hoy sábado a las 12:00 horas en el Parque Nicolás Salmerón para compartir las pericias de esas comediantas que querían actuar en el siglo XVII y que debían armarse de astucia y valor, incluso a veces de bigote, para hacer lo que ellas deseaban en la vida.

Como ha sido costumbre a lo largo de la semana, a  las 19:30 horas el telón se sube para recibir a la compañía Morboria en la que ya es como su casa, el Auditorio Maestro Padilla. La compañía madrileña vuelve a las Jornadas de Almería con la obra Del teatro y otros males que acechan por los corrales, escrita por Fernando Aguado y dirigida por Eva del Palacio. Una serie de personajes da vida a esta divertida y disparatada historia de cómicos, donde confluyen diversos individuos de muy diferente carácter. La obra habla del mundo del teatro con una gran dosis de ironía y divertimento que da pie a multitud de escenas cómicas, equívocos y juegos metateatrales.

El domingo las familias podrán despedirse de las Jornadas con un clásico entre los clásicos. La obra de Miguel de Cervantes se dibuja en la propuesta de la compañía zaragozana, Arbolé Teatro. Mi primer Quijote es un acercamiento de la obra magna a los más pequeños “Queremos que Don Quijote y Sancho entren a formar parte del universo mágico de nuestros pequeños¨, explica la compañía.

Esta edición se clausura en la calle demostrando que la cultura es segura es un anfiteatro de la Rambla limitado en aforo pero ávido de experiencias áureas. Como demanda la ocasión, el colofón de las Jornadas toma forma de celebración a través de la música de la OCAL que nos presenta el proyecto Essentia Ministriles en ‘Almería baila’. Descubrimos una parte del patrimonio musical del Siglo de Oro en la Europa del los siglos XVI y XVII gracias a este concierto que se entrega a la danza. Las bailarinas Arantxa Guerrero, Alicia Lara y Cristina Samaniego, junto a sus alumnas, improvisan el movimiento de diferentes estilos de danza en lo que podría ser el paisaje sonoro renacentista durante uno de sus días de fiesta.Los músicos Manuel Vicente Pascual, Jacobo Díaz, José Manuel Casas, Carmelo Sosa, tocarán bajo la dirección artística y el sacabuche tenor de Francisco Blay. Este festivo cierre de las Jornadas tendrá lugar a las 19:30 horas.

Las XXXVII Jornadas de Teatro del Siglo de Oro son fruto de un trabajo en equipo entre el Ayuntamiento de Almería, la Universidad de Almería, Diputación, el Ayuntamiento de Roquetas de Mar y la Junta de Andalucía. A ello se han sumado empresas, colectivos y agentes culturales que confían en la vital importancia de esta cita teatral para la cultura de nuestra ciudad.

Más info: https://www.siglodeoroalmeria.es/

Las prisiones del silencio

La compañía Jóvenes Clásicos de Málaga sube el telón de las Jornadas

Fotografía de Guille Bossini

Los interrogantes estuvieron presentes a lo largo de toda esta función en un ejercicio de reflexión que ya en su escenografía imponente nos hablaba de crimen. El gran mural que incluía diferentes escenas de cuadros con abusos y violaciones a mujeres recogía en el escenario un juicio atemporal, el juicio de las mujeres en el que el silencio y el miedo siempre acaba ganando. Pero las mujeres no eras las culpables, tampoco la inmovilidad tónica que les impide hablar cuando son sometidas a una violación, “la culpa la tiene la educación, el lenguaje y la complicidad”, aseguraba en el texto una brillante Virginia de Morata.

La vengadora de las mujeres se llama Laura,  su  pronunciado compromiso con el feminismo, lleva a esta fiscal a abordar cuestiones sobre el tratamiento de la mujer en un paralelismo entre el siglo XVII y el XXI que ataca directamente al patriarcado. Los diferentes casos de mujeres, víctimas de una violación, desfilan por el escenario a lo largo de la obra cubiertas de una capa de culpa, miedo y vergüenza. Ayer fue el deseo incontrolable masculino, hoy el alcohol o la falda corta…  la fiscal se enfrenta al abogado que en un incómodo papel interpreta Juan Antonio Hidalgo.

La contemporaneidad de su formato convive con un texto en verso escrito por Elena M. Sánchez y dirigido por José Carlos Cuevas, cuyo colosal trabajo de documentación presenta el aspecto de un verdadero juicio, dotando la propuesta de un crudo carácter documental que inmovilizó al público convertido en jurado.  La actriz Ángela Chica a quien escuchamos cantar, llorar y gritar de dolor recorriendo los cuerpos de todas esas mujeres de ayer y de hoy, sirvió toda la emoción necesaria para remover los pensamientos de los allí presentes. Esta primera obra de teatro elevó el telón de las Jornadas llenando de luz toda la oscuridad.

Factoría Echegaray

Nace en Málaga con el objetivo de consolidarse como un centro de producción de espectáculos propios así como de programación y exhibición de otros ajenos. El espacio, ubicado en el Teatro Echegaray, posibilita además la integración de las distintas

ramas de las artes escénicas y es un punto de encuentro de creadores en el que prima la calidad técnica y artística. Factoría Echegaray quiere fortalecer el tejido artístico y profesional de la ciudad y fomentar la creación de públicos y el intercambio de

producciones con otros centros nacionales o extranjeros.

Las XXXVII Jornadas de teatro del Siglo de Oro son fruto de un trabajo en equipo entre el Ayuntamiento de Almería, la Universidad de Almería, Diputación, el Ayuntamiento de Roquetas de Mar y la Junta de Andalucía. A ello se han sumado empresas, colectivos y agentes culturales que confían en la vital importancia de esta cita teatral para la cultura de nuestra ciudad.

Voces

Hemos reservado este rincón para recoger las reflexiones de personas que tienen una voz en las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería, aquellas que poseen una visión crítica y constructiva que defiende a ultranza el valor de este proyecto. Voces de ayer, de ahora y del mañana.

Gemma Giménez, directora de las XXXVII Jornadas

Estas no son unas Jornadas normales; no pueden serlo, ni deben. Son las Jornadas que tuvieron que ser y no fueron, las que soñaban con regresar y han regresado, las que sobrevivieron al año más incierto, implacable y destructivo que ha vivido la cultura en los últimos tiempos, son unas Jornadas que estaban esperando su momento y su momento por fin ha llegado. Estas Jornadas que quedaron silenciadas, son por ello, quizá las más deseadas. No hay nada como que te echen de menos para que te amen con mas fuerza, y el público almeriense lleva treinta y siete años siendo un amante fiel.

Cumplir con las expectativas, con el legado y con la historia  de este festival me ha obligado a trabajar con una exigencia que estuviera a la altura de las circunstancias. Unas circunstancias adversas, sí, pero también propicias para avanzar, para incluir nuevos lenguajes, para explorar nuevos formatos, para reivindicar el papel de la mujer y para hablar de tú a tú a los más jóvenes.

El teatro del Siglo de Oro encierra tal riqueza y diversidad, tanto talento y genialidad, que es nuestra obligación continuar salvaguardando esta herencia artística para las futuras generaciones, despertando la curiosidad y el interés, estudiando y profundizando en su historia, y revisando y acercando sus textos al público de hoy. La fuerza y la magia de los clásicos sigue viva.

Las Jornadas invitan una vez más a perdernos en los escenarios para emocionarnos y disfrutar de los imprescindibles de la literatura universal. En la propuesta artística de este año, está por tanto este empeño: entretener y solazar, por supuesto, pero también dar voz a las que estuvieron silenciadas y a las que hoy trabajan casi en silencio, apostar por una programación diversa pero representativa de la buena salud de la que goza el teatro clásico en nuestro país. Me alegra poder decir, por tanto,  que la dificultad ha residido en verme obligada a decidir entre múltiples propuestas de altísima calidad y que podemos encontrar actualmente en el panorama nacional.

Estas no son unas Jornadas normales; no pueden serlo, ni deben.

Vivámoslas, pues, como se merecen.

Ganas de verso

José Guirao Cabrera, director general de la Fundación Montemadrid

Cuando una propuesta cultural se acerca a las cuatro décadas de vida -en un país experto en alumbrar proyectos y no tanto en mantenerlos vivos en el tiempo – es porque ha interesado a la gente, eso que genéricamente llamamos público. Y ese pequeño milagro de captar la atención del otro se basa siempre en que sus gestores conocen los temas que pueden atraer en cada momento y saben trasladarlos a sus posibles destinatarios.

En el caso que nos ocupa, las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería puedo decir con orgullo que las vi nacer en los años en que me iniciaba en la gestión cultural en la Diputación de Almería y que he seguido con interés toda su trayectoria. En marzo de 2019 tuve la ocasión de clausurar como ministro de Cultura su última edición. Lo que fue el intento de unos pocos por acercar nuestro teatro clásico a los estudiantes de bachillerato es hoy, XXXVII ediciones más tarde, más que una realidad. La unión de los profesionales de las tablas y los de la educación fue y sigue siendo el feliz encuentro de cada año. Estas Jornadas, que nacieron entre la Universidad Laboral y el actual Instituto Sol Portocarrero de Almería, no solo son las únicas de este tipo que se celebran en Andalucía, si no que a nivel nacional se han convertido en referente de seriedad y buen hacer. Así les fue reconocido en 2013 con uno de los grandes galardones de nuestras artes escénicas, el premio Max de la Crítica.

Por eso mis primeras palabras tienen que ser de celebración y de agradecimiento como amante de la cultura y como filólogo a todos los que lo han hecho posible. Por supuesto, también al público, estudiosos, profesores, profesionales y amantes del teatro, que les ha dado sentido. Hablar del Siglo de Oro es referirse a uno de los momentos álgidos de nuestra cultura donde la concentración de talento fue extraordinaria. Literatura, artes plásticas, música… en todas las disciplinas fue un periodo de la mayor riqueza, pero además en el ámbito del teatro se produce una conexión máxima con el espectador que eleva la popularidad de las tablas a niveles nunca vistos.

En ese periodo especial, la mujer está muy presente y no siempre es reconocida. La figura de la Baltasara – a la que se va a acercar esta edición de la Jornadas – ejemplifica muy bien el trabajo de tantas actrices y autoras de esa época que lucharon por el reconocimiento más allá de la popularidad que le daba la escena. Su carrera, como la de la Calderona, ambas actrices aclamadas, no acabó en las tablas si no huyendo de ellas hacia un convento, pudiera ser que víctimas de una sociedad que no valoraba de igual modo el papel de las mujeres. Investigar y poner luz sobre cada una de esas figuras será sin duda tiempo bien invertido.

Deseo que la actividad de estas jornadas se retome con más energía si cabe, una vez superado el paréntesis por la pandemia. Estoy seguro que este tiempo de pausa no ha hecho si no incrementar las ganas de verso y teatro en cada una de las personas que os acercáis a estas páginas. Os deseo mucho, mucho éxito.

 

Las horas previas de la directora

Pensamientos áureos en el Día de la Madre ante unas Jornadas a punto de arrancarrrancarán mañana lunes con una extensa programación

Gemma Giménez ha puesto su vida profesional y personal al servicio del teatro desde que comenzase en el medio a los 16 años en el Aula de Teatro de la UAL. Los frutos se han dejado ver en las salas de teatro alternativo de Madrid y del panorama nacional, tras conseguir su Bachelor con honores de segundo grado en Interpretación y Dirección de Escena por la University of Kent at Canterbury(2004). Ha trabajado en cine con directores como Benito Zambrano, y en teatro con Juan Carlos Rubio entre otros, ahora, desde el despacho que ocupa en la Escuela Municipal de Música y Artes de Almería hace cinco años, organiza festivales, programa obras de teatro, prepara clases… y comparte de todas las formas posible su mayor pasión, el teatro. 

Hoy es el Día de la Madre, ella lo es y disfrutará del día en familia, aunque reconoce que no puede despegar sus pensamientos de esta semana tan importante para el calendario cultural almeriense. Más allá de las emociones, desprende confianza en el repaso de una programación rica en miradas y formatos, su voz recorre con orgullo y reconocimiento el trabajo de sus antecesores y el retrato de su mirada te atrapa con la ilusión de saber que tiene algo valioso entre manos.

¿Cómo se vive la emoción los días previos a la dirección del festival que además cumple su XXXVII edición?

Con estrés, no lo voy a negar (risas) y con una mezcla explosiva de nervios e ilusión.

¿Qué supone para ti como profesional y mujer estar al frente de este evento?

Como mujer, siendo solo la segunda en toda la historia del festival, me siento responsable de abrir camino y de visibilizar a mis compañeras. 

¿Qué ha sido lo más complicado de esta edición?

La incertidumbre que planeaba todo el tiempo y manejar unos plazos muy cortos debido a las circunstancias.

¿Cómo se desarrollarán las Jornadas frente al contexto sanitario actual? ¿Podemos hablar con seguridad de cultura segura?

Desde luego que se puede. Se ha venido demostrando que la cultura es un entorno seguro. No ha habido ningún foco de contagio masivo dentro de un teatro o un evento cultural. Para ello, se sigue trabajando en garantizar las medidas de seguridad necesarias: aforos limitados, uso obligatorio de mascarillas, distancia de seguridad, programas de mano en QR …

Ha sido una pausa obligada en la historia del festival, no es fácil volver y menos en un contexto de pandemia. ¿Cómo estás notando al público frente a esta edición?

¡Ansioso! Con muchísimas ganas y con mucha hambre de teatro y de cultura.

Autores como Lope y Calderón son una apuesta segura que siempre encontramos en los festivales de teatro clásico. ¿Hay un repertorio amplio y variado actualmente entre las compañías que permita arriesgar en la programación de las Jornadas, yendo mas allá de los títulos consagrados?

Sí, definitivamente. Sobre todo hay muchas compañías investigando, profundizando y rescatando a autoras del Siglo de Oro. También apuestan por cambiar el foco y el punto de vista en los textos más representados, aportando nuevas perspectivas de género o temáticas, jugando con toda esa variedad que es la riqueza del Siglo de Oro y que incluye temas universales que están vigentes y que nos siguen interesando. 

¿Qué supone para la ciudad esta inmersión teatral en el Siglo de Oro?

La revisión del pasado es fundamental, ser consientes de la herencia teatral que tenemos nos hace entender cómo hemos llegado hasta el teatro actual o hasta el arte contemporáneo, incluso para entender la historia actual. Revisar el pasado, históricamente y culturalmente, entiendo que nos hace personas más lucidas y nos hace comprender mejor nuestro legado y  nuestro presente, no como una cuestión patriótica, son los pasos que han sido necesarios. Fue una época de crisis social y política en la que hubo un florecimiento cultural e intelectual asombroso, del que todavía hoy somos herederos y que repercute directamente en los artistas contemporáneos; Lope revolucionó la manera de escribir teatro, hizo el arte nuevo de hacer comedias, y esa manera sigue vigente hoy en día. Entender que eso ya estaba en el s. XVI y el s. XVII nos sitúa y nos coloca y nos hace entender mejor en qué lugar estamos actualmente. 

¿Si tuvieras que definir la programación en un tweet, ¿cómo las presentarías?

Estas no son unas Jornadas normales. No pueden serlo. Ni deben. ¡Vivámoslas como se merecen!, no sé si es el número de caracteres apropiado para Twitter, pero no soy usuaria jajajaj (risas)

Mujeres de ahora y del barroco protagonizan el concurso de las Jornadas

Los jóvenes creadores podrán ganar un ordenador portátil gracias a ‘Mujer áurea, mujer ahora’

Las mujeres barrocas no pasaron desapercibidas en su momento, aunque en muchos casos la historia haya hecho añicos su legado, brillaron y fueron reconocidas en sus facetas de actrices, dramaturgas y creadoras. A lo largo de los últimos años los centros educativos están desarrollando programas de igualdad de género en las aulas que apuntan a una justicia social necesaria, y en esa dirección, es muy importante trabajar con los más jóvenes en proyectos que de manera activa y creativa les sirva para entender el mundo de una forma igualitaria desde la crítica y la reflexión.

Mujer áurea, mujer ahora

Las XXXVII Jornadas que tendrán lugar del 3 al 9 de mayo en nuestra ciudad se han propuesto acercarse a los más jóvenes con este concurso que les invita a la creación audiovisual. En esta pieza de un minuto de duración podrán hablar de personajes históricos, dramaturgas, actrices, pensadoras, personajes de obras relevantes… y establecer una línea que relacione a la mujer contemporánea con los retos a los que esta se enfrenta en la actualidad. El concurso está dirigido a chicos y chicas de entre 13 y 25 años con inquietudes audiovisuales y sensibilidad por la literatura y la historia.

BNI Almería se suma a uno de los objetivos de la presente edición y se encargará de ofrecer el premio a la pieza ganadora que consiste en un ordenador portátil HP de 14 Pulgadas.

¿Cómo Participar?

Sube la pieza a Instagram etiquetando a las JTSO y a BNI Almería, con el hashtag #siglodeoroalmería y #bnialmeríaconlacultura

Plazo para participar: Hasta el sábado 8 de mayo

Quemar para silenciar

Reconocidas en su tiempo, olvidadas durante siglos y rescatadas en la actualidad

“El mundo iluminado y yo despierta” , escribía Sor Juana Inés de la Cruz. Efectivamente, estaban despiertas, presentes y activas. Ella, junto a María de Zayas, Ana Caro, Sor Juana Inés de la Cruz, La Baltasara… forman parte de una lista más extensa de lo que se pensaba hasta hace unos años. Hablamos de las mujeres que se desarrollaron en las artes escénicas, en concreto en el teatro y que, a pesar de que la historia se haya cebado con su legado, algunas llegaron a ganarse la vida con ello como profesionales de la dramaturgia o la interpretación. Eran reconocidas en su tiempo, incluidas en los elogios de sus coetáneos masculinos, y ni con esas, consiguieron el respeto de la historia.  

A pesar del ostracismo al que fueron condenadas, los festivales de teatro clásico están haciendo justicia a estas mujeres desde hace algunos años, gracias a la labor de investigación y divulgación que desarrollan profesionales de las letras y las artes, haciendo que sus nombres nos sean cada vez más familiares. La dificultad de localizar sus nombres y sus obras tiene que ver con el hecho de que algunas ocultaron su identidad con pseudónimos, así como con el descubrimiento de que muchas de sus obras fueron devoradas por las llamas. La quema de libros y la destrucción de bibliotecas tiene una larga historia y en ocasiones ha sido el punto de partida de una revolución. 

 

De momento solo se han podido rescatar dos obras de las numerosas que se cree que escribió Caro, El conde Partinuplés y Valor, agravio y mujer. De Sor Juana quedan varios autos sacramentales y las comedias Los empeños de una casa y Amor es más laberinto, esta última escrita a medias con el fraile Juan de Guevara. De Zayas se conserva solo una, La traición en la amistad, aunque su novela Desengaños amorosos, ha sido adaptada para la escena por el dramaturgo Nando López. 

 

“Resulta imposible acercarse a la narrativa de Zayas sin sentirse interpelado por su discurso ingenioso y valiente, con el que cuestiona los retrógrados mecanismo sociales que rigen el mundo en que se desenvolvió su autora, una de las máximas voces de nuestra literatura del Siglo de Oro”, argumenta Nando López, en su adaptación de Desengaños amorosos.

 

A la pregunta de si estas mujeres eran feministas únicamente por el hecho de escribir en unos años en los que la mujer no era protagonista en los ámbitos educativos, literarios, artísticos… la afirmación es contundente. En sus escritos, las dramaturgas respetan las convenciones de género, pero utilizan la pluma para hablar cobre cuestiones que les afectan por su género como la elección de marido, los tópicos que envuelven a a las mujeres, y presentan modelos femeninos nuevos que incluyen el derecho a la cultura.

 

En la programación de esta edición de las Jornadas estará muy presente la mujer concebida desde diferentes perspectivas.

“Vamos a analizar y revisar la dimensión de la mujer en el teatro áureo, tanto como generadoras de historias , es decir como dramaturgas,  actrices e intérpretes, y como personajes, los cuales eran un fiel reflejo del rol femenino en la sociedad de la época”, explica Gemma Giménez, directora artística de las Jornadas.

 

Si te interesa profundizar en esta cuestión, no te pierdas la programación de esta edición